Elecciones 2027: qué puede pasar con las acciones argentinas y dónde podrían aparecer oportunidades de inversión
Las elecciones presidenciales de 2027 comienzan a perfilarse como un acontecimiento decisivo para la Bolsa argentina. Los antecedentes de 2019, 2023 y 2025 muestran caídas y subas extraordinarias en bancos, petroleras y energéticas. ¿Puede repetirse el patrón? Qué deberían observar los inversores antes de posicionarse

La historia no se repite, pero rima
Hay una frase que suele repetirse en los mercados financieros: la historia no se repite, pero rima. Y pocas veces resulta tan apropiada como cuando se analizan las elecciones argentinas.
En agosto de 2019, el mercado bursátil sufrió uno de los mayores derrumbes de su historia. Cuatro años después, en noviembre de 2023, la victoria presidencial de Javier Milei provocó una reacción completamente diferente: bancos y empresas energéticas registraron fuertes subas, mientras YPF avanzó alrededor de un 40% en Wall Street en una sola rueda.
El comportamiento volvió a repetirse, con características propias, durante las elecciones legislativas de octubre de 2025. La Bolsa argentina subió cerca de un 22% después de que el oficialismo consiguiera un resultado mejor al previsto.
Con las elecciones presidenciales de 2027 en el horizonte, surge una pregunta inevitable: ¿podrían las acciones argentinas experimentar nuevamente movimientos extraordinarios antes o después de la votación?
La respuesta es que existen condiciones para que se produzcan episodios de elevada volatilidad, pero eso no significa que las oportunidades sean iguales a las del pasado.
Para entender qué podría suceder, es necesario analizar los antecedentes, la situación económica actual y las características de las empresas que cotizan en el mercado argentino.
2019: cuando un resultado electoral provocó un derrumbe bursátil
El 11 de agosto de 2019, las elecciones primarias dejaron un resultado que sorprendió a gran parte del mercado.
La fórmula encabezada por Alberto Fernández obtuvo una ventaja considerable sobre el entonces presidente Mauricio Macri. Los inversores, que hasta ese momento contemplaban un escenario electoral más competitivo, comenzaron a modificar rápidamente sus expectativas.
La reacción llegó el lunes 12 de agosto.
El índice S&P Merval perdió alrededor del 37% en pesos en una sola jornada, mientras el peso argentino registró una fuerte depreciación frente al dólar. Los bonos soberanos también fueron castigados.
Las acciones del sector financiero y energético estuvieron entre las más afectadas.
¿Por qué semejante reacción?
No fue simplemente porque ganó un candidato y perdió otro. El mercado comenzó a descontar un cambio profundo en las políticas económicas, una mayor incertidumbre sobre la deuda y posibles modificaciones en las reglas para las empresas.
Cuando esas expectativas cambiaron, los precios se ajustaron violentamente.
Primera enseñanza: las mayores caídas pueden producirse cuando el resultado electoral es muy diferente de lo que los inversores habían previsto.
También quedó en evidencia que los activos argentinos pueden concentrar en una sola jornada movimientos que en mercados más estables podrían desarrollarse durante meses.
2023: Milei, Massa y un mercado que cambió de dirección
Las elecciones presidenciales de 2023 dejaron un proceso especialmente interesante porque los activos argentinos reaccionaron de manera diferente en tres momentos.
Agosto: la sorpresa de Milei en las PASO
El 13 de agosto, Javier Milei se convirtió inesperadamente en el candidato más votado.
La sorpresa generó incertidumbre sobre el futuro económico y las posibilidades reales de implementar sus propuestas.
El Gobierno respondió al día siguiente con una devaluación del peso oficial cercana al 18%, medida como pérdida de valor de la moneda, y un aumento de las tasas de interés. Los bonos soberanos en dólares retrocedieron y el peso sufrió nuevas presiones.
Sin embargo, hubo un dato que demuestra por qué es importante mirar las cotizaciones con cuidado: el Merval terminó aquella jornada con una suba del 3,3% en pesos.
¿Cómo puede subir la Bolsa mientras se deteriora el mercado cambiario?
Porque una acción denominada en pesos puede aumentar de precio como cobertura frente a la inflación o una devaluación, sin que eso represente necesariamente una ganancia equivalente en dólares.
Un inversor puede ganar nominalmente en pesos y perder poder adquisitivo o valor medido en moneda estadounidense.
Octubre: la victoria de Massa en primera vuelta
El 22 de octubre, Sergio Massa obtuvo el primer lugar en las elecciones generales y Milei quedó segundo.
El resultado superó las expectativas que buena parte del mercado tenía sobre el desempeño electoral del oficialismo.
Al día siguiente, el S&P Merval cayó aproximadamente un 12,4%. Los bonos Globales también registraron pérdidas importantes y numerosas acciones argentinas retrocedieron en Wall Street.
Los inversores volvieron a ajustar sus expectativas ante la posibilidad de continuidad del gobierno y la incertidumbre que se extendía hasta el balotaje.
La pregunta ya no era solamente quién ganaría la presidencia, sino qué políticas podría aplicar el futuro gobierno y con qué respaldo político contaría.
Noviembre: el triunfo de Milei desata un rally
El 19 de noviembre, Javier Milei ganó el balotaje.
La primera reacción relevante llegó el lunes 20 de noviembre en Wall Street, mientras el mercado argentino permanecía cerrado por feriado.
Las acciones de YPF avanzaron alrededor del 40%, impulsadas, entre otros factores, por las expectativas de reformas y las declaraciones sobre una posible privatización.
Los bancos argentinos también registraron fuertes ganancias.
El martes 21 de noviembre, cuando reabrió la Bolsa local, el Merval subió más del 22%.
Los inversores empezaron a incorporar a los precios la expectativa de un cambio en el programa económico, reformas estructurales y una eventual mejora de las condiciones de inversión.
Pero conviene realizar una aclaración: una reacción bursátil positiva no garantiza que todas las empresas mejoren inmediatamente sus resultados ni que la economía real se recupere al mismo ritmo.
El mercado financiero suele anticiparse a los acontecimientos. Puede subir mucho antes de que lleguen los resultados, y también corregir cuando las expectativas se vuelven demasiado optimistas.
2025: el antecedente que podría resultar más relevante para 2027
Aunque las elecciones de 2019 y 2023 ofrecen enseñanzas importantes, las legislativas de 2025 proporcionan una referencia más reciente.
En septiembre de ese año, la derrota del oficialismo en la provincia de Buenos Aires provocó una fuerte reacción negativa en los activos argentinos.
Los bancos sufrieron caídas de consideración y reaparecieron las dudas sobre la capacidad política del Gobierno para sostener su programa económico.
Sin embargo, apenas semanas después, el escenario cambió.
El 26 de octubre de 2025, La Libertad Avanza consiguió una victoria en las elecciones legislativas nacionales que superó las expectativas de numerosos inversores.
El lunes 27 de octubre, el Merval avanzó aproximadamente un 21,8%, mientras los bonos soberanos en dólares y las acciones argentinas cotizadas en Estados Unidos registraron fuertes subas.
El peso también se fortaleció frente al dólar.
La lectura del mercado fue que el Gobierno había obtenido mayor respaldo político para continuar con su programa de reformas. También influyeron las expectativas relacionadas con el apoyo financiero anunciado por Estados Unidos.
Este episodio deja una conclusión central para 2027: el mercado argentino no espera necesariamente a conocer quién ocupará la presidencia para comenzar a comprar o vender. Reacciona cuando cambia la probabilidad de un determinado escenario político y económico.
Eso puede suceder muchos meses antes de una elección.
¿Por qué los bancos argentinos podrían ser protagonistas en 2027?
Si existe un sector particularmente sensible a las expectativas económicas y políticas argentinas, es el financiero.
Entre las empresas que conviene seguir aparecen Grupo Financiero Galicia (GGAL), Banco Macro (BMA), BBVA Argentina (BBAR) y Grupo Supervielle (SUPV).
Los bancos tienen una característica que los diferencia de otros negocios: sus resultados están profundamente relacionados con el funcionamiento general de la economía.
Cuando mejora la actividad, las empresas solicitan más financiamiento, las familias pueden acceder a nuevos créditos y aumenta la demanda de servicios financieros.
Si, además, disminuye el riesgo país y mejora la confianza en la moneda, el sistema bancario puede beneficiarse de un entorno más favorable para desarrollar sus negocios.
Por eso, cuando los inversores anticipan una etapa de estabilidad y crecimiento, las acciones bancarias suelen convertirse en vehículos importantes para expresar esa expectativa.
Pero existe una dificultad que no debería ignorarse.
Según el Informe sobre Bancos del Banco Central correspondiente a julio de 2026, la irregularidad del crédito al sector privado alcanzó el 7,7%, mientras que la morosidad de los préstamos a las familias llegó al 12,9%.
Estos datos reflejan dificultades concretas de pago de una parte de los deudores.
El sistema bancario conserva indicadores agregados de capital y liquidez sólidos, pero el deterioro de la calidad crediticia representa un desafío para la rentabilidad.
¿Qué significa esto para un inversor?
Que una eventual victoria electoral favorable a las expectativas del mercado podría impulsar fuertemente las cotizaciones bancarias, pero una recuperación sostenible dependerá también de los balances, el crecimiento del crédito y una mejora en la capacidad de pago de empresas y hogares.
Los bancos podrían ofrecer importantes oportunidades de revalorización, aunque también presentan una exposición considerable al riesgo argentino.
YPF: el potencial de Vaca Muerta y el peso de la política
YPF merece un análisis diferente.
La compañía fue una de las grandes protagonistas bursátiles del balotaje de 2023, pero hoy sus perspectivas no pueden evaluarse únicamente desde la política.
El desarrollo de Vaca Muerta, la producción de hidrocarburos no convencionales y las inversiones en infraestructura energética representan factores fundamentales para su futuro.
En el segundo trimestre de 2026, YPF informó una ganancia neta de aproximadamente 1.210 millones de dólares. Su producción de shale oil aumentó un 47% interanual, de acuerdo con los resultados reportados por la compañía y difundidos por Reuters.
Son cifras relevantes porque reflejan la expansión de su actividad operativa.
Sin embargo, una empresa puede aumentar su producción y sus ganancias sin que necesariamente suba su acción.
La cotización también depende de cuánto están dispuestos a pagar los inversores por esas ganancias, de los precios internacionales del petróleo, de las inversiones necesarias para continuar creciendo y de su situación financiera.
YPF incorpora, además, riesgos regulatorios, políticos y legales vinculados a su actividad y a su estructura de propiedad.
De cara a 2027, pueden plantearse dos motores diferentes para una eventual suba: una mejora de las expectativas sobre Argentina y un crecimiento sostenido de los resultados del negocio.
La combinación sería favorable, pero ninguno de los dos factores está garantizado.
El principal error sería comprar YPF únicamente porque en noviembre de 2023 llegó a subir un 40% en una rueda.
Aquella reacción respondió a circunstancias específicas que no tienen por qué repetirse.
Pampa Energía: una alternativa con distintos motores de crecimiento
Pampa Energía (PAMP en Buenos Aires y PAM en Wall Street) representa otra compañía que merece seguimiento.
Su actividad combina generación eléctrica, producción de petróleo y gas e inversiones vinculadas al desarrollo energético.
En el segundo trimestre de 2026, la empresa comunicó un EBITDA ajustado de 415 millones de dólares, un crecimiento interanual del 75%.
El EBITDA es una medida de resultados operativos antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones. Es útil para analizar negocios, aunque no debe confundirse con la ganancia neta ni con el dinero disponible para los accionistas.
Además de la evolución de sus actividades tradicionales, Pampa está desarrollando Rincón de Aranda, en Vaca Muerta, y avanzando con proyectos industriales como su inversión en fertilizantes.
Para un inversor con horizonte de mediano y largo plazo, esto plantea una cuestión interesante.
Pampa podría beneficiarse de un contexto macroeconómico más estable, pero también necesita demostrar que las nuevas inversiones producen retornos adecuados.
Los riesgos incluyen el endeudamiento, las necesidades de capital, la ejecución de proyectos y las regulaciones del sector energético.
En otras palabras, Pampa no debería analizarse solamente como una apuesta electoral, sino como una empresa cuyo valor depende de la evolución de varios negocios.
TGS y las empresas energéticas: la infraestructura también cuenta
Transportadora de Gas del Sur (TGSU2 en Buenos Aires y TGS en Nueva York) es otra de las compañías a observar.
Su actividad está vinculada al transporte y procesamiento de gas natural, además de proyectos de infraestructura asociados al desarrollo de Vaca Muerta.
La expansión de la producción energética argentina necesita instalaciones capaces de transportar, procesar y comercializar mayores volúmenes de gas e hidrocarburos.
Esto puede generar oportunidades de inversión que exceden un ciclo presidencial.
Los resultados de TGS correspondientes al segundo trimestre de 2026 mostraron un aumento interanual de sus resultados operativos, aunque con diferencias entre los segmentos de transporte y líquidos.
La posibilidad de ampliar su actividad depende de inversiones, contratos, regulación tarifaria y demanda efectiva de infraestructura.
También merecen atención compañías como Edenor, cuya evolución depende de la distribución eléctrica, las decisiones regulatorias, las tarifas y la situación económica de los consumidores.
No todas las energéticas tienen el mismo perfil. Una petrolera, una generadora eléctrica y una transportadora de gas pueden reaccionar de manera diferente frente a un cambio de gobierno.
Por eso, hablar de invertir en energía como si fuera un único negocio puede llevar a conclusiones equivocadas.
¿Cómo llega la economía argentina a las elecciones de 2027?
Uno de los principales errores al comparar elecciones es asumir que el contexto económico es siempre equivalente.
Argentina llegó a las presidenciales de 2023 con una inflación muy elevada, fuertes restricciones cambiarias y una profunda incertidumbre macroeconómica.
La situación de octubre de 2026 presenta diferencias importantes, aunque todavía existen problemas estructurales.
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, publicado el 6 de octubre de 2026, proyectó un crecimiento del producto interno bruto del 1,5% para el año, por debajo de lo estimado en el relevamiento anterior.
También anticipó exportaciones de bienes superiores a los 101.000 millones de dólares durante 2026.
Se trata de expectativas de analistas, no de resultados ya alcanzados ni de pronósticos oficiales del Banco Central.
La evolución de las exportaciones, la inflación y las cuentas públicas será relevante para las valuaciones bursátiles.
Pero la recuperación económica necesita consolidarse y extenderse a los distintos sectores productivos.
Una eventual mejora de los indicadores macroeconómicos no implica automáticamente una recuperación proporcional del consumo, del empleo o de los ingresos de las familias.
Esa diferencia será fundamental al evaluar el clima social y político previo a las elecciones.
En 2023, buena parte del mercado apostaba a una transformación económica. En 2027 tendrá casi cuatro años de gestión para evaluar sus resultados.
La continuidad de un gobierno ya no sería solamente una promesa de reformas futuras: también sería una evaluación de lo que efectivamente ocurrió durante su mandato.
Tres escenarios posibles para las acciones argentinas en 2027
Nadie puede anticipar con certeza quién ganará las próximas elecciones ni cuál será la reacción exacta de la Bolsa.
Sin embargo, sí es posible construir escenarios de trabajo.
Escenario 1: continuidad política y mejora económica
Si el oficialismo consigue sostener su apoyo electoral, la economía muestra señales de recuperación y las expectativas sobre la continuidad del programa económico se consolidan, las acciones argentinas podrían beneficiarse.
En ese contexto, los bancos podrían recibir especial atención ante la perspectiva de una mayor expansión del crédito.
YPF, Pampa y otras energéticas también podrían encontrar condiciones favorables para financiar inversiones y desarrollar proyectos.
Sin embargo, existe un detalle decisivo: si una victoria ya está ampliamente descontada en los precios, incluso un resultado favorable podría provocar una reacción bursátil limitada.
No alcanza con acertar quién ganará. También importa cuánto pagó el inversor por esa expectativa.
Escenario 2: avance de una alternativa política con un programa diferente
Si una fuerza opositora gana competitividad electoral y propone modificaciones significativas en la política económica, el mercado podría comenzar a revisar las valuaciones.
Dependiendo de la credibilidad del programa alternativo, las expectativas sobre regulación, acceso al crédito y deuda pública podrían cambiar.
Si los inversores interpretan ese cambio como una amenaza a la estabilidad financiera, los bancos y otros activos sensibles al riesgo argentino podrían sufrir presiones.
Pero una victoria opositora tampoco implica necesariamente una caída bursátil.
La reacción dependerá de las políticas propuestas, su viabilidad y las expectativas que el mercado ya haya incorporado.
Escenario 3: elección ajustada y mayor volatilidad
Tal vez el escenario más complejo para los inversores sea una elección competitiva, acompañada por dificultades económicas o cambiarias.
En ese caso, el mercado podría experimentar fuertes movimientos antes de conocer el resultado.
Las encuestas, las alianzas políticas, los anuncios económicos y las expectativas sobre una eventual segunda vuelta podrían provocar correcciones y recuperaciones rápidas.
Las acciones bancarias, por su sensibilidad a las condiciones financieras, podrían mostrar oscilaciones especialmente pronunciadas.
Por su parte, las empresas energéticas podrían verse afectadas tanto por el riesgo político como por los cambios en precios internacionales y expectativas de inversión.
Este escenario recuerda que la incertidumbre puede ser tan importante para los precios como el resultado final de una elección.
¿Conviene comprar acciones antes de las elecciones?
La proximidad de una elección puede crear oportunidades, pero también aumentar considerablemente el riesgo.
Una acción que perdió mucho valor no está necesariamente barata.
Podría encontrarse justificadamente depreciada porque sus ganancias disminuyeron, su endeudamiento aumentó o sus perspectivas económicas empeoraron.
Por otro lado, una empresa que ya subió considerablemente puede seguir teniendo potencial si sus resultados continúan mejorando y su valuación resulta razonable.
Para analizar oportunidades de cara a 2027 conviene considerar varios elementos.
Primero, la valuación. Es necesario comparar el precio de mercado con las ganancias, el patrimonio, la deuda y la capacidad de generar efectivo de cada empresa.
Segundo, la exposición al riesgo político. Los bancos y las compañías reguladas pueden experimentar cambios importantes cuando se modifican las expectativas sobre las políticas económicas.
Tercero, los fundamentos del negocio. La producción, las ventas, los márgenes y el retorno sobre las inversiones permiten distinguir el crecimiento empresarial de la especulación bursátil.
Cuarto, el precio medido en dólares. En Argentina, una suba nominal en pesos puede esconder una pérdida de valor en moneda estadounidense.
Quinto, el horizonte de inversión. Comprar esperando un movimiento de pocas semanas es una estrategia diferente de invertir durante varios años en una compañía.
La experiencia de las elecciones anteriores también demuestra el peligro de concentrar todo el capital en una sola apuesta política.
Un resultado inesperado puede provocar pérdidas muy importantes en cuestión de horas.
Qué acciones deberían integrar una lista de seguimiento
Si el objetivo es estudiar oportunidades bursátiles antes de las presidenciales de 2027, hay dos grupos que merecen atención.
Dentro del sector bancario, Galicia, Macro, BBVA Argentina y Supervielle permiten analizar diferentes exposiciones al crédito, el consumo, la actividad económica y el riesgo financiero.
En el sector energético, YPF, Pampa Energía y TGS ofrecen negocios relacionados con la producción de hidrocarburos, la generación eléctrica y el desarrollo de infraestructura.
Edenor representa una alternativa adicional para estudiar el impacto de las tarifas, la regulación y la distribución eléctrica.
Esta selección no constituye un ranking de compra ni significa que todas esas acciones estén actualmente subvaluadas.
Para determinarlo sería necesario comparar sus precios de mercado con los últimos estados financieros, sus perspectivas y los riesgos específicos de cada compañía.
Lo importante es identificar cuáles cuentan con posibilidades razonables de mejorar sus resultados y cuáles dependen principalmente de una recuperación de las expectativas.
La oportunidad puede aparecer antes de conocer al ganador
Los antecedentes históricos dejan una conclusión que resulta especialmente importante para quien busca invertir con anticipación.
En 2019, el mercado comenzó a descontar un cambio de rumbo político inmediatamente después de las PASO.
En 2023, las expectativas variaron entre agosto, octubre y noviembre, produciendo movimientos muy diferentes.
En 2025, bastaron unas semanas para pasar de una fuerte preocupación electoral a un rally extraordinario de los activos argentinos.
Esto muestra que esperar hasta el día de la elección no siempre permite capturar el movimiento principal.
Pero tampoco significa que la mejor estrategia sea comprar acciones muchos meses antes de votar.
Las oportunidades pueden aparecer cuando los precios incorporan un escenario excesivamente pesimista y los fundamentos de las empresas ofrecen perspectivas mejores que las descontadas por el mercado.
El desafío consiste en reconocer esa diferencia sin confundirla con una apuesta electoral.
Conclusión: en 2027, el mercado evaluará resultados, no solamente promesas
Las presidenciales de 2027 podrían convertirse en un nuevo punto de inflexión para el mercado argentino.
Los bancos probablemente estarán entre las empresas más observadas por su relación directa con el crédito, las tasas de interés y la confianza macroeconómica.
YPF, Pampa Energía y TGS incorporan una dimensión adicional: el potencial de desarrollo de Vaca Muerta y la expansión de la infraestructura energética.
Sin embargo, la principal diferencia respecto de 2023 será el punto de partida.
Entonces, los inversores intentaban anticipar cómo sería un nuevo modelo económico. En 2027 podrán evaluar cuánto se cumplió, qué resultados dejó y cuáles son sus posibilidades de continuidad.
Un triunfo electoral favorable al mercado no garantiza nuevas subas. Una derrota tampoco determina automáticamente un derrumbe.
Lo decisivo será la combinación entre resultados políticos, fundamentos económicos y precios ya incorporados en las cotizaciones.
La historia no se repite, pero rima. Y si algo enseñaron los mercados argentinos en 2019, 2023 y 2025 es que las oportunidades y los riesgos suelen aparecer cuando cambian las expectativas, no necesariamente cuando finalmente se cuentan los votos.
Para el inversor, la pregunta más importante quizás no sea quién ganará las elecciones de 2027, sino cuánto está pagando hoy por el escenario que espera encontrar mañana.
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Aviso: este artículo tiene fines exclusivamente informativos y educativos. Los escenarios planteados no constituyen recomendaciones personalizadas de inversión ni garantías de rentabilidad. Toda inversión bursátil implica riesgos, incluida la posibilidad de perder capital.
Fuente: El Financiero - Reuters
Aviso: este contenido es informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de compra o venta de activos. Antes de invertir, evaluá tu situación con un profesional matriculado.



